Para algunos será un texto incomprensible, para otros, le surgirá el deseo de que así les sucediera. Un triste y hermoso texto «anónimo» que muestra el dolor de un hombre que ha perdido a su esposa y a su hija, y en su dolor, convive con ellas cada día.
Papá … Papá … Tengo miedo – Papi tengo miedo, ¿puedo dormir contigo? –
¿Qué pasó mi niña? ya es de noche, ve a dormir. –
Pero papi, se oyen ruidos feos en mi cuarto…
Me levanté, abandone la cama para ir con mi pequeña, y encendí la luz de su cuarto. – Ves, no hay nada aquí para temer. –
Pero papi, cuando apagas la luz se escuchan ruidos feos… –
Ves, no se escucha nada, ahora duérmete por favor, que mañana hay que madrugar. – Papi, no te vayas, quédate conmigo. – Esta bien amor, pero solo por esta noche, ahora duerme. Me acosté en la cama de mi pequeña.
-¡Jorge! … ¡Jorge! … ¡Despierta! … ¡Levántate ya! … Otra vez te quedaste dormido en el cuarto de Angeles. ¿Hasta cuando vas a impedir que se vaya? … ¡déjala ir de una vez! ¡Hace un año que murió, y todas las noche vienes a dormir aquí, a su habitación! … ¡Acéptalo de una buena vez! –
Ya voy….amor….!!
Si le dijera a mi esposa, que mi niña viene, con miedo, todas las noches a buscarme, tal vez recordaría que al año siguiente de su muerte, ella se suicidó del dolor y nunca más la volvería a ver . Así al menos las veo , las sigo en su mundo fantasma … tal vez yo estoy muerto también , o muerto en vida . Hace años que vivo entre sus dos fantasmas, tal vez, yo sea un espectro también, y aún no lo he notado.
Anónimo…….
Triste y emotivo. Aunque para algunos sea una locura, para otros es una realidad. Seguir compartiendo momentos con aquellos seres queridos que se han ido fisicamente y en espíritu, deciden continuar presentes en nuestra vida.
María Rosario Rowan
Una historia triste pero perfectamente comprensible. Si tan sólo entendiésemos que al atravesar «la puerta» volveremos a encontrarnos con ellos, pudiésemos (aún extrañándolos) vivir un poco en el presente cumpliendo día a día la misión que tenemos en este plano y por la cuál aún estamos aquí encarnados. Si pudiésemos ver la muerte como un viaje de retorno a casa, al momento de partir nos sería más fácil ir al mundo espiritual a crecer aún más confiados y optimistas que en breve nos volveremos a reunir con nuestros amados seres. Intelectualmente todo esto se entiende, pero emocionalmente a veces nos dejamos llevar por la falta que ellos nos hacen, por el dolor de la ausencia y caemos en el pozo de la tristeza. Luego volvemos a levantarnos.. y así vamos.. lo importante es seguir «intentándolo». Un abrazo querida María Rosario Rowan. He aprendido mucho de usted en este camino de seguir intentando. 🙂
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Estimada Belkys….usted dice…..si entendiéramos….y realmente creo que usted si ha entendido el valor de la vida, la existencia eterna del espíritu y del amor. Usted lo ha explicado con hermosas y sabias palabras. Le puedo asegurar, y no por ego sino por la constancia con que me lo dicen los espíritus, que la vida en el otro plano es hermosa y es la que cuenta. Allí existe el reencuentro con los seres queridos y la plenitud del amor. Gracias por leerme y por escribir sus pensamientos. Es reconfortante saber que he podido ayudarla y le digo de vuelta, que todos los que he ayudado, a la vez me ayudan a seguir y mantener la misión de ayudar a otros. Bendiciones de corazón.
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¡Gracias, gracias! … y bendiciones… a usted también.. 🙂 …
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